Superficies, superficies. Aristas y espacios. Y pieles porosas. Luces, reflejos. Velocidades, estilos, apariencias. Acabados neobarrocos en diáfanas y vibrantes construcciones espaciales, el volumen del espacio vacío entre los cuerpos en movimiento esculpiendo con humildad fondos llenos de textura, neones, centenares de colores a cada plano, extrañamente reducidos a la esencia, plegados sin exhuberancia.



(La primera canción debo haberla escuchado como un millón de veces durante estos días).

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