Creo que lo más irónico del asunto de que mi adolescencia se convierta en objeto de nostalgia es el hecho de que creo no haber escuchado ambos discos. Con posterioridad, tal vez los he escuchado en su integridad (aunque no recuerdo una escucha sostenida, nada de perderse en sus meandros y someterse al trayecto emocional propuesto, aunque puede que sucediera…), pero en su momento, aislamiento geográfico, falta de comunidad con intereses musicales parecidos, los tejemanejes de las tiendas (afortunadamente ya desaparecidas porque eran terribles) y sus servicios de venta por correo y sobre todo falta de dinero, hicieron que fueran “acontecimientos” (siempre relativos, según lo que leyeras o escucharas) a los que tratabas de acceder mediante fragmentos (canciones grabadas en la radio, actuaciones televisivas, conversaciones, escuchas parciales en coches de desconocidos y demás). Mundo pre-Internet. Así que supongo que si finalmente me los compró será buscando un algo que no experimenté más que una sensación de reconocimiento. Como si tratara de encontrar lo que imaginé era en aquellos momentos (y después, relativamente, no encontré en las grabaciones, si la música, pero no la sensación de integración en el contexto o el vivir un momento “histórico” mientras sucede (algo que en el fondo es una chorrada…)).



Curiosamente estoy pensando en comprar esto (edición limitada de 1000 copias, atiendan señores ladrones a mi buzón) por las mismas razones.

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