“Governmentality”… Supongo que aún estando de acuerdo con gran parte de los argumentos que se pueden leer en la captura y sin haber leído el artículo (prácticamente blindado para el acceso libre y negándome a pagar 27€ por algo que supongo será decepcionante) puedo comentar algunas de las cosas que parecen intuirse y que digamos no me hacen tomarme esto muy en serio. El artículo tiene once páginas. Quitemos al menos una para notas a pie de página o bibliografía. En ese espacio se han de presentar evidencias y elaborar un comentario sobre tres argumentos: la conversión de los cuerpos en mercancías bajo el signo de una mentalidad corporativa, la sexualización de los cuerpos a través de su modo de presentación y de aproximación a sus posible consumidores y por último, la construcción de una identidad nacional a través de la exportación de estos grupos a mercados internacionales.

Tengan en cuenta que aunque esto sea un modelo emergente y hasta cierto punto estandarizado, las normas sociales y demás de cada país harán que existan divergencias que deban ser presentadas, al menos entre digamos, tres (cuatro) países: Japón, Corea del Sur, China y Taiwán. Ahora imaginen el trabajo de campo necesario para abarcar la producción cultural y los hábitos de consumo asociados con cada una de ellas (por ejemplo aquellos grupos o artistas que “son” para “chicas” o “chicos”) dentro y fuera del territorio de cada país y la destreza necesaria para destilar todo ese trabajo en diez sintéticas páginas. Una falta de sinceridad desarmante.



Además, la idea que parece más rompedora, porque el discurso socio-cultural sobre el cuerpo y la mirada masculina ya tienen lo suyo, sería la del nacionalismo a través de la “lolita”. La novelista Shono Yoriko escribió tres novelas sobre un país imaginario que convierte la exportación de la imágenes de chicas adolescentes en su principal fuente de ingresos. La traducción al inglés del título del último me encanta: “Dainihhon: a fuck-off-and-die account of loliconized liberalism”. El primero de ellos se publicó en 2006 y ya ha recibido cierto comentario académico. (Trabajos que supongo se pueden enmarcar en la tradición de la ciencia-ficción escrita por autoras japonesas)De modo que quizá la originalidad del asunto, porque admitan no debe haber gran cosa si necesita recurrir a términos como el que abre esta entrada, resida en la capacidad de combinar esos discursos en un todo más o menos coherente. Y por no parecer demasiado crítico, eso ya sería estupendo para el tipo de tratamiento que el tema recibe usualmente, más cerca del comentario de barra de bar que otra cosa (lo cual ya es indicativo de algo).

 En fin, que por tocar las narices, en vez de cuatro países, ahora cinco: Thai-pop (Vietnam, por ejemplo, para otro día que esté aburrido). Sin mucho orden ni criterio, pero más o menos reciente.






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