Supongo que todavía se puede estilar hacer una crítica de la supuesta reducción, banalización y expolio al que es sometido el dubstep por parte del mainstream, refiriéndose por supuesto a la estructura musical y a la técnica de estudio, sembrando dichos argumentos de palabras que por ejemplo, comiencen por “s” (sutil, sublime, soberbio).

Pero eso no implica (si es que consideramos que tal crítica es válida), que más allá del carácter meramente ornamental típico en estos casos, no puedan existir usos que sean apropiados en su contexto  e incluso que resulten en un comentario inteligente. Las Prizmmy, por ejemplo, incluyen un break “dubstep” en el cuál parece emanar una dinámica, estilosa y expresiva individualidad (usando el lenguaje publicitario), y si traducimos esto como atributos del término hipster, pues sí, parece que tienen el asunto bien calado. También podría ser una forma interesante de pensar el “cisma” en el seno de la escena dubstep (digamos entre los “sublimes” y los “zafios”, pronto acompañados por “aquellos que no se enteran de nada”).